martes, 10 de marzo de 2015

En Paz


Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino; que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas; cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:"más tú no me dijiste que mayo fuese eterno"...

Hallé sin duda largas las noches de mis penas; más no me prometiste tan sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

El Fuego


En la madera que se resuelve en chispa y llamarada; luego en silencio y humo que se pierde; miraste deshacerse con sigiloso estruendo tu vida; Y te preguntas si habrá dado calor; si conoció alguna de las formas del fuego si llegó a arder e iluminar con su llama...

De otra manera todo habrá sido en vano, Humo y ceniza no serán perdonados, pues no pudieron contra la oscuridad, —tal leña que arde en una estancia desierta o en una cueva que sólo habitan los muertos.

Madrigal


Por tus ojos verdes yo me perdería, sirena de aquellas que Ulises; sagaz, amaba y temía!

Por tus ojos verdes yo me perdería...

Por tus ojos verdes en los que: fugaz, brillar suele, a veces, la melancolía...

Por tus ojos verdes tan llenos de paz, misteriosos como la esperanza mía.

Por tus ojos verdes, conjuro eficaz, yo me salvaría.

Me Besaba Mucho


Me besaba mucho, como si temiera irse muy temprano... Su cariño era inquieto, nervioso.

Yo no comprendía tan febril premura. Mi intención grosera nunca vio muy lejos; ¡Ella presentía!

Ella presentía que era corto el plazo, que la vela herida por el latigazo del viento, aguardaba ya...

Y en su ansiedad quería dejarme su alma en cada abrazo, poner en sus besos una eternidad...

Una Flor en el Camino

La muerta resucita cuando a tu amor me asomo, la encuentro en tus miradas inmensas y tranquilas, y en toda tú...

Sois ambas tan parecidas como tu rostro, que dos veces se copia en mis pupilas.

Es cierto: aquélla amaba la noche radiosa, y tú siempre en las albas tu ensueño complaciste.

"Por eso era más lirio, por eso eres más rosa"...
Es cierto, aquélla hablaba; tú vives silenciosa, y aquélla era más pálida; pero tú eres más triste.

COBARDÍA

Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul...

Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul!

Quedé como en éxtasis... Con febril premura, ¡Síguela!, gritaron cuerpo y alma al par.

Pero tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas, que suelen sangrar, ¡y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, la dejé pasar!


Nota: Precioso poema de Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz; mejor conocido como Amado Nervo; poeta Mexicano; también autor de novela y ensayos; uno de mis preferidos. Espero que os guste...

lunes, 23 de abril de 2012

Jardín de invierno



Llega el invierno. Espléndido dictado; me dan las lentas hojas vestidas de silencio y amarillo.

Soy un libro de nieve, una espaciosa mano, una pradera, un círculo que espera, pertenezco a la tierra y a su invierno.

Creció el rumor del mundo en el follaje, ardió después el trigo constelado por flores rojas como quemaduras, luego llegó el otoño a establecer la escritura del vino: todo pasó, fue cielo pasajero la copa del estío, y se apagó la nube navegante.

Yo esperé en el balcón tan enlutado, como ayer con las yedras de mi infancia, que la tierra extendiera sus alas en mi amor deshabitado. Yo supe que la rosa caería y el hueso del durazno transitorio volvería a dormir y a germinar: y me embriagué con la copa del aire hasta que todo el mar se hizo nocturno y el arrebol se convirtió en ceniza.

La tierra vive ahora tranquilizando su interrogatorio, extendida la piel de su silencio.

Yo vuelvo a ser ahora el taciturno que llegó de lejos envuelto en lluvia fría y en campanas: debo a la muerte pura de la tierra la voluntad de mis gerruinaciones.
 

Poemas de amor y amistad © 2010. Susana: Amor